domingo, 8 de mayo de 2011

Testimonio del P. Rafael Moctezuma MSpS acerca del Beato Juan Pablo II

El P. Rafael Moctezuma MSpS nos ha hecho llegar este testimonio suyo sobre el papel del Beato Juan Pablo II en su vida.

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Al estar estudiando Filosofía, tuve la oportunidad de ser fotógrafo oficial de la visita del Papa Juan Pablo II al Seminario Mayor de Guadalajara, el día 30 de enero de 1979.

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En esas fechas escribía:

“Es realmente bello contemplar la forma como el Señor va actuando en las almas, en todas y cada una de ellas.  En especial me ha llamado la atención la obra que ha realizado en el Sto. Padre.  Se ve con claridad la evolución que va teniendo y los pasos gigantes que en Tu amor va dando. Él ha sido todo con todos; ha llorado con los que sufren y reído con los que gozan.  Ha dejado una estela de amor y de paz en todos nosotros.  El Papa ha estado entre nosotros. Cristo ha estado presente en cada uno de nosotros.  Bendito sea mi Dios."

La experiencia más cercana  con  Juan Pablo II fue en su segunda visita a México (6-13 de mayo de 1990).

A la mañana siguiente de su arribo a México me dirigí a la Delegación Apostólica para tomar algunas fotografías de Juan Pablo II. Ya contaba con todas las acreditaciones  para acompañarlo a lo largo de todo su recorrido  por el  Valle de Chalco, Veracruz, San Juan de los Lagos, Durango, Monterrey, Chihuahua, Tuxtla Gutiérrez, Villahermosa y Zacatecas. En total visitó 10 estados, donde no hubo tema que no tratara ni sector con el que no se reuniera, desde trabajadores, indígenas, jóvenes, presos, sacerdotes, religiosos y seminaristas, hasta empresarios, intelectuales y cuerpo diplomático.

Mí interés de ir a la gira Apostólica del Papa era contemplar el impacto que producía su presencia en la gente y hacer un documental de su visita por nuestra nación.

No tenía en mente tomarme alguna fotografía con el Papa, ya que mi mentalidad era: “si es mi amigo no necesito tener una foto con él;  y si no lo es, tampoco.”  En conclusión, no pensaba  retratarme con él.

Tengo que decirles, que el poder contar con las acreditaciones para la gira apostólica del Papa era un trámite sumamente difícil y en dos ocasiones fui a visitar a Mons. Prigioni para pedirle la autorización. El me autorizo formar parte del grupo de reporteros, durante todo el recorrido, menos en la Delegación Apostólica y en los Pinos.

Sin embargo a la mañana siguiente de la llegada de Juan Pablo II me dirigí a la puerta de la Delegación Apostólica para verlo pasar por la calle. Estando al frente de la puerta de la Sede Apostólica  busqué la manera de entrar  y una vez adentro,  empecé a tomarle fotografías.

El Papa estaba rodeado de un  grupo de niñas que habían ido para cantarle las mañanitas. En un momento dado deje de tomarle fotografías para mirarlo con atención.

Fue entonces cuando  Juan Pablo II me miró y me mando llamar, yo estaba a unos metros de él, y al irme acercando oí la voz de Delegado Apostólico que decía: “¿Qué hace Moctezuma aquí?”.

JPII-Moctezuma-04Me puse a un lado del Papa y él me empezó a apapachar  el hombro.  Le besé la mano y se agachó para decirme unas palabras enigmáticas: “¡Yo te ayudaré!”…  eso fue todo. Siempre me quedé con la interrogante de esas palabras: ¿Se refería a mí sacerdocio?, ¿a mí perseverancia?  ... Nunca supe interpretar el sentido de sus palabras hasta el 2 de agosto del 2006.

Gran parte de la gira Apostólica consistió en contemplarlo y acompañarlo con mi oración. Ya nunca lo volví a tocar pero en varios momentos se me quedaba viendo y sonreía.

Realmente me conmovía la manera en que trataba a las personas y su gran necesidad de transmitir el Amor de Dios a todos los hombres.

JPII-Moctezuma-05En una ocasión le pregunté a un reportero italiano: ¿Qué era lo que más deseaba el Papa en sus viajes Apostólicos?  Y  él me respondió: “Bendecir al  mayor número de personas”.

Más adelante,  pude acompañar al Papa en su viaje a Santo Domingo y en 1997, al mandarme a fundar  una nueva comunidad en Costa Rica, se terminaron mis giras Apostólicas.

Después de 9 años de estancia en Costa Rica me enviaron a Colombia para colaborar en una nueva fundación. La nueva parroquia en Bucaramanga, Colombia, llevaría el nombre de Juan Pablo II y el territorio Parroquial contaría con una  población de unos 15,000 habitantes, la gran mayoría concentrada en multifamiliares.

El que la Parroquia llevara su nombre me llenaba de ilusión y tenía infinidad de proyectos para que la Parroquia se convirtiera en Santuario. Pensaba en construir un museo para dar a conocer su vida y misión,  el cual tendría fotografías, documentos y reliquias suyas. Pensaba en mandar a hacer ornamentos del Papa, construir una estatua de su santidad Juan Pablo II, etc.

Sin embargo en el mes de julio del 2006 tuve que ir a México por asuntos familiares y me operaron de una angioplastía el 26 de Julio del mismo año. El 1 de agosto me dieron de alta pero el de 2 de Agosto del 2006 se taparon los 2 stents que me habían colocado en las arterias y tuve un infarto masivo y dos arritmias letales.

En más de dos ocasiones morí físicamente, pero el Señor quería que viviera.

Recuerdo que en una de las muertes experimenté el gozo de verme rodeado del Amor del Padre y una luz lo invadía todo, fue una experiencia única de ternura y consuelo.

En otro momento me vi rodeado de personas que amaba y que ya estaban en el Señor. Era experimentar su presencia y   sentirme acompañado y protegido, en fin estaba rodeado de muchos seres queridos. Con exactitud puede decir que Juan Pablo II estaba en el lado derecho junto a ms pies, También estaba el Hno. Arellano. En el pecho me pusieron a mi sobrina Lucía que murió a los seis días de vida. También el Señor Carlos Levy a quién había ayudado a morir y mi madre. De verdad les puedo decir que no hay motivo para temerle a la muerte ya que es realmente lo más hermoso de la vida.

Yo me sentía feliz, pero en un momento dado,  Juan Pablo II se me acercó y me dijo que tenía que continuar mi misión y prácticamente me empujó al mundo. El me lo ordenó y no me pregunto mi parecer.

Desde el principio de mi enfermedad me he encomendado a Juan Pablo II, todos los días he sentido su presencia y acompañamiento.

Realmente el sentir todo el Amor del Padre (en forma de luz) y amarlo con todo el corazón, bien vale todos los sufrimientos en los que me ha metido. La fragilidad no puede disminuir la capacidad de amar.

Solamente muchos meses después, recordé las palabras que Juan Pablo II me dijo en la Delegación Apostólica de México: “Yo te ayudare” y entonces  comprendí que él fue  quién me ayudó a dejar de gozar por un tiempo del Amor pleno del Padre,  para acercar a los demás a Dios.

lunes, 18 de abril de 2011

Las Danzas Cuaresmales: Recopilación

Para el V domingo, el relato de la resurrección de Lázaro es el ritmo que terminará de amenizar el baile cuaresmal. Para ver la reflexión completa pueden ir aquí.

Además, listamos todas las reflexiones con las que nos hemos amenizado estos casi 40 días, en caso que deseen repasarlas y acompañarse de ellas durante estos últimos días previos a la celebración del Triduo Pascual:

La danza de lo ex-céntrico: El desierto de las tentaciones (Mt 4,1-11)
La danza de lo paradógico: El monte de la transfiguración (Mt 17,1-13)
La danza de lo imprevisible: Un pozo en Samaría (Jn 4,1-45)
La danza de lo in- conveniente: Una alberca en Siloé (Jn 9, 1-41)
La danza de lo in- tempestivo: La tumba de Lázaro (Jn 11, 1-45)

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Dolores Ailexandre

Es Marta esta vez quien nos invita:

Dejad que sea Otro quien mida vuestros tiempos, ritmos y compases. Recordad que él llega a tiempo pero a su  tiempo, no al vuestro, y tendréis que ser pacientes y convertir vuestra prisa en espera y vuestra impaciencia en vigilancia. Acostumbraos a su extraño lenguaje: si decís de alguien: "está muerto" él os dirá "está dormido" y os pedirá también vuestro consentimiento, no sólo ante sus retrasos, sino ante sus anticipaciones: porque en el grano de trigo podrido en tierra él está contemplando la espiga, y cuando una mujer grita de dolor, él escucha ya el llanto del niño que nace.

No temáis permanecer a su lado junto a las tumbas de vuestro mundo, unid vuestro llanto al suyo allí donde parece que la muerte ha puesto ya la última firma y gritad vuestra rebeldía ante su dominio. Pero creed también en la fuerza secreta de la compasión y de la insensata esperanza.  Cuando yo le esperaba  junto al lecho de Lázaro para ahuyentar su fiebre, él vino a destiempo, a la hora tardía en que creíamos no necesitarle. Y el que no llegó a tiempo para curar a mi hermano, ordenó retirar la piedra del sepulcro, pronunció su nombre y le ordenó con su poderosa voz: -"Lázaro, ¡ven afuera!". Y todos supimos entonces que la última palabra la tenía aquel hombre en quien habitaba el poder de vencer a la muerte. Atreveos a jugar con él el juego de sus retrasos y de sus des-tiempos: apostad fuerte por la Palabra que os asegura que en él está la resurrección y la vida de todos los lázaros olvidados en las tumbas de la historia.

20080309Alegraos de tener como Compañero de danza al Ex-céntrico y al Imprevisible, aunque os conduzca a un ritmo que os parezca paradójico, in-conveniente e intempestivo. Porque lo suyo es cambiar nuestro luto en danza, desatar nuestros sayales, como desató a Lázaro de sus vendas, y revestirnos de fiesta.

lunes, 4 de abril de 2011

IV Domingo de Cuaresma: La danza de lo in-conveniente

Para este domingo el relato de la curación del ciego de nacimiento es el ritmo que amenizará el baile de esta semana. Para ver la reflexión completa pueden ir aquí.

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Dolores Ailexandre

20080302Aflojad la tensión de vuestras manos y dejad que se os escapen las riendas con las que intentáis controlar a Dios, podría decirnos el ciego de nacimiento. Liberaos de vuestra obsesión por fiscalizar los "cómos" y dominar los "porqués" de sus acciones: tampoco yo conseguí entender por qué untaba mis ojos con aquel barro espeso que parecía cegar aún más mis pupilas. Pero me fié de su palabra, me dirigí a tientas a la alberca de Siloé, me lavé y, junto con el barro, se fueron mis tinieblas y me vi sorprendido por la luz como en la primera mañana de la creación. Aceptad el desafío de creer que el barro puede ser  portador de luz, confiad  en las manos de quien lo aplica a vuestros ojos, reconoceos en la negativa farisea de aceptar que la luz pueda llegar por otro camino que no sea el de los propios candiles y lámparas.

Decidíos a creer que Alguien sabe mejor que vosotros qué es lo que os cura y lo que puede hacer luminosa vuestra vida y no os contentéis con conocerle solamente por el sonido de su voz y el roce de sus manos: porque él os sigue buscando para que podáis contemplar también el rostro del que procede toda luz.

Dad fe a la Palabra que os asegura que  vuestras carencias y cegueras no os encierran definitivamente, sino que pueden ser puertas abiertas para el encuentro y entregad vuestra fe y vuestra adoración a Aquel que no pasará nunca de largo por las cunetas de vuestros caminos.

Un día, estaba sentado con Rodleigh, el jefe del grupo, en su caravana, hablando sobre los saltos de los trapecistas. Me dijo:

- Como saltador, tengo que confiar por completo en mi portor. El público podría pensar que yo soy la gran estrella del trapecio, pero la verdadera estrella es Joe, mi portor. Tiene que estar allí para mí con una precisión instantánea, y agarrarme en el aire cuando voy a su encuentro después de saltar.

- ¿Cuál es la clave?, le pregunté.
                                       
- El secreto, me dijo Rodleigh*,  es que el saltador no hace nada, y el portor lo hace todo. Cuando salto al encuentro de Joe, no tengo más que extender mis brazos y mis manos y esperar que él me agarre y me lleve con seguridad al trampolín.

- ¿Que tú no haces nada?, pregunté sorprendida.

- Nada, repitió Rodleigh. Lo peor que puede hacer el saltador es tratar de agarrar al portor. Yo no debo agarrar a Joe. Es él quien tiene que agarrarme. Si aprieto las muñecas de Joe, podría partírselas, o  él podría partirme las mías, y esto tendría consecuencias fatales para los dos. El saltador tiene  que volar, y el portor agarrar; y el saltador debe confiar, con los brazos extendidos, en que su portor esté allí en el momento preciso.

Cuando Rodleigh dijo esto con tanta convicción, en mi mente brillaron las palabras de Jesús: "Padre, en tus manos pongo mi Espíritu". Morir es confiar en el portor. Podemos decir a los moribundos: "Dios se  hará presente cuando deis el salto. No tratéis de agarrarlo; él os agarrará a vosotros. Lo único que debéis hacer es extender vuestros brazos y vuestras manos y confiar, confiar, confiar".

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* Rodleigh Stevens es el fundador y entrenador principal del Circo Trix. Ha estado involucrado en la industria del circo durante más de 30 años como artista intérprete o ejecutante, aparejador y entrenador. Como intérprete, Rodleigh se especializo en el trapecio.

lunes, 28 de marzo de 2011

III Domingo de Cuaresma: La danza de lo imprevisible

Para este domingo el relato del pozo en Samaría es el ritmo que amenizará el baile de esta semana. Para ver la reflexión completa pueden ir aquí.

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Dolores Ailexandre

Abandonen su rigidez entre los brazos del Danzante, déjense llevar por él más allá de sus calculados movimientos,  nos diría la samaritana: no teman la hondura de su pozo, ni el empuje irresistible del manantial que salta hasta la vida eterna. Olviden su pequeño cántaro, su raquítico sistema de pesas y medidas.

Olvídense de las pequeñas disputas en torno a montes y templos: ha llegado la hora de adorar en espíritu y en verdad y todos  están llamados a hacerlo. No se queden únicamente en lo que ya saben de Jesús: recorran el proceso de intimidad al que también tienen la dicha de estar invitados. Al  principio yo no vi en él más que a un judío, pero él me fue conduciendo hasta descubrirle como Señor, Profeta, Mesías, como Aquel a quien siempre había estado esperando sin saberlo. Tengan ustedes la osadía de nombrarle con nombres nuevos, con esos que no aparecerán nunca en los resecos manuales de sus estanterías.

Pero les aviso, est20110327én prevenidos: él les puede estar esperando en cualquier lugar, en cualquier mediodía de su vida cotidiana, precisamente cuando andaban enredados en pequeñas historias relacionales, en rencillas mutuas o en rancias ortodoxias en torno a rúbricas o privilegios. Si se detienen a  escucharle, están perdidos para siempre porque él al principio les pedirá algo sencillo: "dame de beber", "llama a tu marido"..., pero al final, volverán a su casa sin agua y sin cántaro, y  con la sed, antes desconocida, de atraer hacia él a la ciudad entera.

Cuenta un apotegma*  de los padres del desierto que el abad Lot dijo una vez al abad José: "Padre, ayuno un poco. Oro y medito; trato de vivir en paz en lo que de mí depende; procuro purificar mis pensamientos. ¿Qué más puedo hacer?

José se puso de pie y extendió sus manos  hacia el cielo. Sus dedos se volvieron como diez llamas y dijo: ¡Si quieres, puedes ser todo fuego!

 

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* Apotegma es una sentencia breve y graciosa en la que subyace un contenido moral aleccionador.

viernes, 25 de marzo de 2011

Como hijo amado del Padre, dar la vida a todos, con todo lo que soy

Siendo hoy, viernes 25 de marzo, el día de la Encarnación Mística y al mismo tiempo el natalicio del H. Ignacio Herrera, MSpS, compartimos algunas palabras de reflexión de este futuro sacerdote Misionero del Espíritu Santo costarricense.

 

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Una querida amiga de Alianza de Amor de Costa Rica me dice: Nacho, ¡Cuéntanos en media paginita qué te está inspirando el Espíritu en la experiencia significativa de tu vida, de tu presente! Lo más resumido que pude es el título que escogí para este corto espacio.

 

Con gratitud les comparto que estos años de formación, experiencias pastorales y comunitarias en Costa Rica, Colombia, México y ahora en España han sido fuente de realización y consolidación de la vocación y que se conjuga con el deseo de vivir esta vocación desde el ministerio del diaconado y pronto del sacerdotal. Ha sido todo este tiempo, espacio para descubrir muchas cosas: Por ejemplo, darme cuenta que muchas veces se construye más el Reino de Dios estando, acompañando, compartiendo con el pueblo tristezas, alegrías, impotencias, que haciendo muchas cosas que lo que lleva es a un activismo no constructivo. Me costó mucho aprenderlo porque implicó cambiar una manera de pensar muy arraigada.

 

Después, percibí que la oportunidad de acompañar a jóvenes en acompañamiento espiritual empezó a ser para mí una rica experiencia pastoral y un rasgo particular de ser MSpS que quisiera seguir fomentando y madurando ahora desde el ministerio. De igual manera recojo con gratitud, la experiencia de promover la construcción de comunidades juveniles iluminadas desde la espiritualidad de la cruz y con el objetivo de asumir juntos un compromiso eclesial y social como cristianos que deseamos hacer presente a Jesús Sacerdote en el mundo.

20051023

 

Hoy, una de mis mayores inquietudes personales es seguir buscando maneras de comprender y dar pasos concretos para compartir vida y misión con los laicos. Hoy por hoy me sigo sintiendo llamado a seguir compartiendo mi vida consagrada y el futuro ministerio, con los laicos en un trabajo conjunto y en equipo como compañeros de camino. Así mismo, he vivido con mucha alegría los momentos compartidos con algunas obras de la cruz en un ambiente de familia y vocación compartida.

 

Por otro lado, a cuatro meses para mi ordenación sacerdotal siguen resonando dentro de mí, preguntas que constantemente le hago a Jesús en mis tiempos de oración: ¿cuál es el sueño que tienes para mí? ¿Cuál es tu voluntad? ¿Dónde quieres que haga realidad este sueño que tienes para mí? Me doy cuenta que poco a poco, al ritmo del Espíritu y no según mis antojos y aceleres se van llenando de nuevo contenido y respuestas.

 

En este último tiempo han habido regalos muy especiales: Mirarme delante de Él con mis debilidades y fortalezas, en mis batallas por ser libre, reconocerme pecador perdonado, ver que mi historia personal se va haciendo historia de salvación pero no por mis fuerzas o voluntarismos, sino por su amor gratuito. También es especial volver a escuchar, una vez más, por parte de Jesús que me vuelve a preguntar: ¿Nacho, me amas? y al final sólo poder responder: Mi Jesús, tú lo conoces todo, tú sabes que te amo. De  manera especial en los ejercicios espirituales de preparación al diaconado, les puedo compartir que cuando me siento y me creo hijo amado del Padre y con todo lo que soy, desde ahí Él me vuelve a encomendar la tarea. En el concreto de mi vida, lo veo en el continuar como sacerdote Misionero del Espíritu Santo, también compartir con todo el que pueda lo que Él ha hecho en mí, dar testimonio de esto, dar consuelo porque he sido consolado y hoy por hoy me sigo sintiendo invitado a seguir siendo compañero de camino de manera especial con los jóvenes. Todo esto reconocido como fruto de la fraternidad con mis hermanos de comunidad y con todos ustedes, y en mí sigue el deseo de seguir acompañándonos como hermanos que somos y de esta manera, siga naciendo la esperanza en nuestros corazones desde la vocación a la que hemos sido llamados cada uno por el Padre.

 

Su hermano,

José Ignacio Herrera Segura, MSpS. (Nacho)

domingo, 20 de marzo de 2011

II Domingo de Cuaresma: La danza de lo paradójico

 

Para este domingo el relato de la Transfiguración es el ritmo que amenizará el baile de esta semana.  Para ver la reflexión completa pueden ir aquí.

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Dolores Aleixandre.

"¡Salgan de sus tinieblas! Dejen atrás la seguridad del valle y emprendan sin miedo la subida al monte, porque arriba les espera la luz!". Esta podría ser la propuesta del evangelio de la transfiguración.

"Renuncien a sus ideas equivocadas sobre Dios y a lo que creen que es pérdida o ganancia, ábranse a la novedad absoluta de Jesús y de su Evangelio, atrévanse a romper con su búsqueda codiciosa y obsesiva de ganar, poseer, conservar y, en lugar de ello, arriésguense en un camino inverso de pérdida, derroche y entrega, sin más garantía que Su palabra.

Estén dispuestos al vuelco radical que supone llegar a "pensar y sentir como Dios" y a conformar con los criterios del Evangelio su idea de lo que es luz y oscuridad, salvar la vida o perderla. Compórtense como los verdaderos discípulos, dispónganse a romper con sus viejos esquemas mentales, a cambiar de lenguaje y de significados, a cuestionar su propia lógica y sus ideas aprendidas en otras escuelas. Presten oído a la promesa de su único Maestro:

20071216- "Al que se venga conmigo, voy a llevarle a la "ganancia" por el extraño camino de la "pérdida": ese es el camino mío y no conozco otro. La única condición que pongo al que quiera seguirme, es que esté dispuesto a fiarse de mí y de mi propia manera de salvar su vida, que sea capaz de confiármela, como yo la confío a Aquél de quien la recibo. La suya será siempre una vida sin garantía y sin pruebas, en el asombro siempre renovado de la confianza: por eso no puedo dar más motivos que el de "por mi causa".

Permanezcan en lo alto del monte "firmes como si vieran al Invisible" (Hch 11,27), hasta que la prioridad del Señor y su Reino polarice y relativice todo lo demás, hasta que sus pequeñas preocupaciones y temores vayan pasando a segundo término y la lógica de lo evidente se quede atrás. La luz de la transfiguración les atrae a una manera de creer en la que la fe no es una manera de saber o de comprender, sino la decisión de fiarse de Otro, y de exponer la vida entera a una Palabra que hará saltar los límites de sus oscuros hábitos y valoraciones.

Entren en esa danza y su vida entera se convertirá en una apuesta arriesgada, más allá de cualquier pretensión de poseer certezas definitivas.

En la plaza
Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.

No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón
de los hombres palpita extendido.

Como ese que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras
y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse.
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido.
Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con esperanza, con resolución o con fe, con temeroso denuedo,
con silenciosa humildad, allí él también transcurría.

Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,
no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.

Entra despacio, como el bañista que, temeroso,
con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos
Y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.

Así, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza.
Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.
¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir
para ser él también el unánime corazón que le alcanza!

(Vicente Aleixandre)[1]


[1] Vicente Pío Marcelino Cirilo Aleixandre y Merlo. Sevilla, 26 de abril de 1898 – Madrid, 13 de diciembre de 1984. Poeta español de la llamada generación del 27.

lunes, 14 de marzo de 2011

I Domingo de Cuaresma: La danza de lo ex-céntrico

Siguiendo con la reflexión de Dolores Aleixandre les presentamos un extracto del texto para este primer domingo de cuaresma. Pueden encontrar la versión completa en: “La Danza de lo ex-céntrico”.

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El desierto de las tentaciones (Mt 4,1-11)

20050724Giro y vuelta, parece proponernos el evangelio de este domingo: den un brinco fuera del espacio estrecho y asfixiante de lo que les atrae como el remolino de un sumidero, y sólo les permite girar en círculo, repitiendo siempre las mismas ideas, las mismas preocupaciones, las mismas imágenes sobre ustedes y sobre Dios.

Escapen de ese falso centro que les promete la posesión de las cosas, ríanse de su propensión a trepar a los "aleros del templo" para atraer desde allí admiración o buena opinión de la gente, porque casi nadie levanta la mirada hacia arriba y prefiere mirar los escaparates o la TV.

No se empeñen en plantar la banderita de su nombre en la cima de algún monte, ni se fatiguen aparentando parecer lo que no son. Dejen que Jesús, el "archegós", el iniciador de vuestra fe, les conduzca hacia el Dios a quien él conoció en el desierto: un Dios que no exige de ustedes proezas ni gestos espectaculares, sino solamente su confianza y su agradecimiento. Un Dios que les dirige su Palabra no para imponerles obligaciones o para denunciar sus pecados, sino para alimentarles y hacerles crecer. Un Dios al que no encontrarán en los lugares de prepotencia o de la posesión, sino en los de la pobreza y la exclusión.

Déjense bautizar por el nombre nuevo que Él ha soñado para ustedes desde toda la eternidad. Acojan con asombro agradecido que les diga: Tú eres mi hijo, te he llamado por tu nombre, tú eres mío. Tu vida no está programada desde el mercado, ni eres una fotocopia del consumidor ejemplar, ni un espectador, ni un súbdito del rey Dólar. Eres alguien bendecido, eres mi hijo amado. No eres clónico de nadie, eres único y el Pastor te reconoce por tu nombre.

Y aprendan también del Maestro a ponerse en camino en dirección a los otros. Lo mismo que él, acorten distancias, tengan manos, inviertan en relaciones, hagan amigos, libérense de cosas y engánchense a personas, discurran cómo incluir, incorporar y tejer redes y disfruten al sentarse con otros en el banquete de la vida.